Retrato: consejos para que la persona salga natural
El mejor retrato no es el más técnico, sino el que capta a la persona relajada y siendo ella misma. Y eso depende más del trato que de la cámara.
El retrato es uno de los géneros más queridos y, a la vez, uno donde la técnica importa menos de lo que parece. Se puede tener la mejor cámara y el mejor objetivo y hacer un retrato frío y muerto, o hacer uno precioso con un móvil. Porque el mejor retrato no es el más nítido ni el mejor iluminado: es el que capta a la persona relajada, natural, siendo ella misma. Y eso depende más de cómo la trates que de tu equipo.
Lo primero, que esté cómoda
La mayoría de la gente se pone tensa delante de una cámara: posa de forma rígida, sonríe de manera forzada, no sabe qué hacer con las manos. Un retrato así, por bien hecho que esté técnicamente, sale acartonado. La clave número uno de un buen retrato es conseguir que la persona se relaje y se olvide un poco de la cámara. Habla con ella, bromea, dale tiempo, hazla reír de verdad en lugar de pedirle una sonrisa de foto de carnet. Cuanto más cómoda esté, más natural saldrá.
Enfoca siempre a los ojos
Si hay una regla técnica innegociable en el retrato, es esta: el enfoque va a los ojos. Los ojos son donde miramos primero en una cara y donde está la conexión. Una cara con los ojos perfectamente nítidos transmite; una con los ojos ligeramente desenfocados, aunque la nariz esté nítida, falla y no sabemos por qué. Asegúrate siempre de que el enfoque cae sobre los ojos, sobre todo si trabajas con poca profundidad de campo. Es el detalle que separa un buen retrato de uno fallido.
El equipo hace una foto nítida; el trato hace un buen retrato. La diferencia entre los dos está en si la persona se ha olvidado de la cámara.
Separa a la persona del fondo
Un recurso clásico y eficaz del retrato es desenfocar el fondo para que la persona destaque. Con un diafragma abierto, el sujeto queda nítido y todo lo de detrás se difumina en un fondo suave que no distrae. Así la mirada va directa a la cara, sin que un fondo desordenado le robe protagonismo. No siempre hace falta, pero es una de las razones por las que los retratos con fondo desenfocado resultan tan agradables: aíslan a la persona y la convierten en la única protagonista.
La luz suave favorece
Para el retrato, la luz dura del sol del mediodía es enemiga: marca sombras feas bajo los ojos y la nariz, hace entornar los ojos y resalta cualquier imperfección. La luz suave es la aliada del retrato: la de un día nublado, la de la sombra abierta, la de una ventana grande, la de la hora dorada. Esa luz envolvente favorece las facciones y da un resultado mucho más agradable. Buscar una buena luz suave mejora un retrato más que cualquier ajuste de la cámara.
La conexión es todo
Al final, los retratos que de verdad emocionan son los que captan algo de la persona: una expresión sincera, una mirada, un gesto que la define. Eso no se consigue con ajustes, sino con paciencia, conversación y esperar el momento en que la persona se muestra de verdad. La técnica, los ojos enfocados, el fondo desenfocado, la buena luz, está al servicio de eso. Cuida primero a la persona; la cámara es lo de menos.
3 comentarios
Lo de hablar con la persona y hacerla reír de verdad en vez de pedir una sonrisa forzada es el mejor consejo. Se nota muchísimo.
El fondo desenfocado para que destaque la cara me cambió los retratos. Antes el fondo competía con la persona.
Enfocar siempre a los ojos parece obvio y mucha gente falla ahí. Una cara nítida con los ojos borrosos no funciona.